Primera sesión. Qué pasa y qué no tienes que preparar
Llegar es suficiente. Te cuento cómo es la primera hora para que vengas sin presión.
Muchas personas posponen la primera cita durante meses, no porque no la necesiten sino porque no saben qué esperar. Qué voy a decir, por dónde empiezo, qué pasa si me quedo en blanco. Aquí va la respuesta corta. No tienes que preparar nada.
Cómo empieza
Nos saludamos y te pregunto qué te trae. Puedes responder con una frase o con una historia larga. Puedes decir “no sé” y empezar desde ahí. Yo voy haciendo preguntas y tú decides qué contar y cuándo.
Qué hacemos en esa hora
- Hablamos de lo que te está pasando ahora.
- Miramos un poco de contexto, tu rutina, tu trabajo, tus relaciones.
- Al final te cuento cómo trabajo y te propongo una forma de seguir.
No hay exámenes, no hay diagnósticos en la primera cita y no tienes que llorar para que cuente. Si te quedas en blanco, también está bien. El silencio en terapia no es incómodo, es parte del trabajo.
Lo que sí ayuda
Llegar unos minutos antes, en presencial para respirar y en virtual para revisar la conexión. Y buscar un lugar donde nadie te escuche, si la sesión es por videollamada.
Si llevas tiempo pensándolo, escríbeme. Elegimos un día y una hora y lo demás lo resolvemos juntos.